Tener celos, ¿es una emoción "negativa"?
Hace meses escribí sobre la importancia que tiene la confianza dentro de una relación de pareja y expliqué que se trata de un valor profiláctico a la hora de preservar la buena sintonía y marcha dentro de esa relación. Incluso te dejé el famoso test de Gottman para calcular cuál es el índice de confianza en tu pareja y averiguar en qué zona o momentum se encontraba tu relación.
Buceando en el blog verás que hay muchas más entradas relacionadas con este tema. No es ningún secreto si me conoces un poquito, que la vida en pareja es algo valioso para mi, algo que cuido a diario, algo sobre lo que como tú estás haciendo ahora, me informo para poder vivir mejor y más a fondo. Pero hoy vengo a hablar de la otra cara de la moneda, de algunas de las cosas que hacen que la tostada caiga del lado de la mermelada. En este y mis siguientes posts te contaré cosas sobre los celos y la infidelidad, así que quédate hasta el final si el tema te interesa porque viene cargado de explicaciones a por qué nos comportamos como lo hacemos en momentos clave y qué hacer para oponernos a esas conductas emocionales que, lejos de funcionar, nos embarcan en un viaje aún más oscuro y doloroso.
¿qué son los celos?
Uno de los mayores enemigos de la confianza en la pareja son los celos y últimamente, veo con tristeza como es cada vez más frecuente en redes sociales que divulgadorxs denosten esta emoción criticando de forma muy dura e intransigente a las personas que se sienten así. Esto me parece terrible, ya que cuando le decimos a una persona que sentirse como se siente está mal, la estamos invalidando. Lejos de ayudarla a solucionar su problema, lo estamos agravando.
Como profesional de la psicología veo a diario a muchas personas sentirse culpables por sentir celos, una emoción natural como cualquier otra y que está cumpliendo una función. Si te sientes celosa, celoso, es por algo y ese “qué” es lo que tienes que averiguar y trabajar, a lo que tienes que prestar atención y dar una respuesta. Pero claro, en este mundo en el que constantemente y sin darnos cuenta estamos juzgando todo el tiempo, lo único que conseguimos es hacer sentir doblemente mal a las personas que se sienten así. Amplificamos su sufrimiento, por eso creo que es importante hablar del tema y compartir esta información.
Si alguna vez te has sentido celosa, celoso, a causa de tu pareja, tranquilx, es normal. Nuestras emociones suceden simplemente por el hecho de que estamos vivxs y algunas de ellas generan mucho malestar, pero eso no significa que sean "malas". No debemos (ni podemos) controlar nuestras emociones, dónde sí podemos poner nuestra atención es en nuestros actos, en lo que hacemos cuando nos sentimos de una u otra manera. Ahí suele estar el problema y ahí es dónde también encontraremos la solución.
La verdad es que ni tú ni yo podemos elegir sentir celos. Si así fuera ¿crees que alguien tendría voluntariamente una emoción tan displacentera?. El hecho es que cómo te sientes es algo que sucede sin más y que te motiva a dar una respuesta ante un determinado escenario o situación. Dicho de otra manera, todas las emociones (los celos también) nos ayudan a afrontar todo tipo de situaciones, lo que pasa es que cuando hablamos de emociones muy abrumadoras o que nos generan mucho malestar, en lugar de dar la mejor respuesta, solemos dar la más fácil o la más rápida para que el malestar pare. En lugar de quedarnos ahí un ratito sintiendo lo que haya que sentir, queremos escapar de ese malestar cuanto antes, y por eso tenemos conductas que no nos sirven de mucha ayuda y que nosotrxs, los y las psicólogas, llamamos conductas disfuncionales o de evitación. Vamos a ver unos ejemplos:
Como te decía antes, no podemos elegir sentir o no celos, pero sí podemos elegir qué hacemos y cómo nos comportamos ante determinados escenarios y circunstancias. A veces los celos nos generan tanto malestar que hacemos lo que sea para que ese dolor cese, por eso llevamos a cabo conductas como discutir, pelear, callar, ser sarcástico, espiar, acechar, comprobar, aislarnos, etc. Estas conductas tienen la característica de que en el momento, aunque solo sea por unos pocos segundos, nos aportan tranquilidad y seguridad.
Cuando respondemos con ira o montando una escena, dejamos salir parte de la presión que llevamos dentro.
Si mantenemos un perfil pasivo, no entramos en conflicto ni expresamos nuestro malestar evitando entrar en contacto con situaciones potencialmente molestas o dañinas para nosotrxs.
Averiguar todo sobre la persona con la que creemos que nuestra pareja nos está siendo infiel, puede darnos pistas para mantenernos tranquilxs o no preocuparnos durante un tiempo.
Mantener una conducta fría nos previene de entrar en contacto con emociones dolorosas que saldrían a la luz si hablásemos abiertamente de lo que ocurre.
Registrar las cosas y espacios de nuestra pareja, nos puede aportar calma y tranquilidad al no encontrar ninguna “prueba incriminatoria”.
OK, esto es así de perverso. Es por la tranquilidad que encuentras rápidamente al realizar estas conductas por lo que te enganchas a ellas y no dejas de repetirlas una y otra vez. Pero mira, piénsalo unos segundos: ¿Te funcionan?¿Realmente hacer todo esto es una solución permanente?¿Mejoras la situación o la empeoras?. Dime, ¿Cómo te sientes a largo plazo después de haber estado semanas o meses así?
Ahí es donde está la trampa, en esas cosas que hacemos para aliviar el malestar pero que lejos de arreglar el problema o hacerlo avanzar, evolucionar de alguna manera, nos dejan atrapadas, esclavos dentro de un eterno día de la marmota, repitiendo lo mismo una y otra vez, prolongando, amplificando y haciendo crecer el malestar.
Entonces, ¿qué hacer cuando siento celos?
Las emociones siempre se sienten por alguna razón, no son cosas aleatorias o que te inventes. Aquí no vale (si estás en el otro lado con una pareja que se siente celosa) decir eso de “estás exagerando”, “eres un paranoico”, “tienes que mirártelo”, etc. Sé que no es agradable que tu pareja se sienta celosa e insegura. Primero porque ves lo mal que lo está pasando alguien a quien quieres, después porque de alguna manera se te está juzgando y se está dudando de ti. Pero la solución no pasa por cerrarse en banda, invalidar a la pareja y hacerle ver que está defectuosa por sentirse como se siente. Aquí es dónde más que nunca hay que tirar de comunicación asertiva para ponernos en el lugar de la otra persona, escuchar y aportar razones.
Si has sido o estás siendo infiel, lo más honesto es hablar de ello. Duele, pero tranquiliza a la persona que tienes frente a ti y la ayudas a dejar de sentirse como alguien que “delira” o no está en la realidad. Las infidelidades se superan en muchas ocasiones y no hablar de ello no va a ayudarte a conseguirlo si es eso lo que deseas.
Si no lo estás siendo y te sientes atacada, asaltado por las dudas y acusaciones de tu pareja también puedes utilizar la comunicación asertiva para ser parte de la ayuda que la otra persona necesita para aprender a interpretar las situaciones de manera diferente y ofreciendo una respuesta emocional más funcional ante ellas.
En resumen (aunque estas reducciones sean un poco simplistas),si te sientes celosa, celoso, pueden ocurrir dos cosas: que te estén siendo infiel y que no. Independientemente de ello tú te sientes como te sientes, así que averiguar qué está pasando para poder gestionar esa emoción de una manera más funcional forma parte de la solución.
Si te están siendo infiel, ahí tenemos una confianza que va a resultar muy dañada. No es imposible recuperarla, pero puede hacerse. También tienes la opción de dejar la relación y alejarte de una persona que solamente te aporta malestar.
Si no te están siendo infiel, es probable que nuestra manera de interpretar las situaciones que viene dada por nuestra historia de aprendizaje (todas nuestras experiencias previas), genere emociones intensas que no sepamos como gestionar, desembocando en conductas disfuncionales o de evitación.
Aprender a gestionar todo esto con ayuda profesional es fundamental. Puedes trabajar tu confianza y tu estilo de comunicación a la par que sigues un programa de gestión emocional para salir de esta bucle de insatisfacción y sufrimiento.
No es una persona celosa, es una persona que realiza conductas celosas
Una persona no es celosa igual que es morena o de piel blanca, las personas tienen conductas celosas. Las emociones vienen y van, son de naturaleza transitoria por lo que no debiéramos etiquetar o juzgar a las personas como celosas sino a sus actos, a las cosas que hacen cuando están bloqueadas, estancadas o simplemente transitan por esta emoción. No son así permanentemente, se comportan así cuando viven esa emoción.
Si tu pareja está teniendo conductas celosas o de control y comprobación, piensa en que esa es su manera de gestionar el malestar que le produce el miedo al abandono, a ser engañada. Tal vez, en esos momentos pueda ayudarte enfocar la situación de esta manera:
Veo que te estás sintiendo angustiada, ansioso. ¿Cómo puedo ayudarte a sentirte tranquila, seguro?
Cuando controlas todo lo que hago y con quien hablo, me siento triste, agobiada, desconcertado.
¿Cómo es para ti sentirte celosa, inseguro? ¿Tiene algo que ver con alguna experiencia de tu pasado?
Siento profundamente tu malestar y quiero ayudarte a solucionarlo ¿hay alguna posibilidad de que hablemos esto con unx profesional?
Todos y todas podemos cambiar la forma de relacionarnos con y manejar nuestras emociones, pensamientos y conductas. Pero para ello, ser consiente de cómo estás, saber cómo comunicarlo y aceptar que lo que ocurre es normal, es la clave para darle la vuelta a la situación. Si te machacas constantemente sintiéndote todo el rato culpable por cómo te sientes, se hace tremendamente dificil llegar a una solución.
Unx psicólogx puede ayudarte a evaluar qué cosas interpretas como amenaza dentro de tu relación y enseñarte técnicas que te ayuden a responder ante esos estímulos de una manera diferente y funcional.
La asertividad y las habilidades sociales también son importantes a la hora de comunicar tus emociones y necesidades a tu pareja sin dejarte arrastrar por el miedo y la ira.
Saber reconocer cuáles son tus límites y cuándo es el momento de abandonar una relación también es importante. Centrarse solamente en uno mismo, en una misma, lejos de ser un acto egoísta puede ser la solución definitiva a este problema por el que estás transitando.
¿NECESITAS AYUDA PARA GESTIONAR TUS EMOCIONES?
EN QUÉ CONSISTE EL PROTOCOLO DE GESTIÓN EMOCIONAL
Muchas/os de mis consultantes han pasado con éxito por este protocolo que he creado a partir de la actuación y práctica de terapias de tercera generación como la de Aceptación y Compromiso, la Dialéctico Conductual o la Activación Conductual combinadas con técnicas de relajación, de-fusión cognitiva y mindfulnes. Ello les ha ayudado a superar problemas muy variopintos relacionados con la ansiedad, la depresión, relaciones sociales y de pareja, trastornos de la conducta alimentaria o adicciones. Este es un esquema o resumen de los pasos que se siguen:
Evaluación: Primero se realizan una o dos sesiones para conocer a la persona, cómo es su problema, cómo se creó y cómo se mantiene. Todo ello realizando análisis funcional de la conducta.
Psicoeducación de las emociones: es una fase de la terapia en la que aprendes a sentir mejor, a familiarizarte con tus eventos internos y a aumentar tu tolerancia a las emociones incómodas. También aprendes a hacer análisis funcional de tu propia conducta, a entender por qué haces lo que haces y empezar a prepararte para cambiarlo.
Gestión de las sensaciones físicas, emociones y pensamientos: técnicas de relajación, mindfulness y de-fusión cognitiva para aumentar tu flexibilidad psicológica en general y prepararte para la acción.
Tu perfil de evitación: Aprendes a ver no sólo por qué evitas sino cómo lo haces. Realizamos una jerarquía con tus formas de evitar. Todas: las más abiertas y manifiestas y las más sútiles.
Pasar a la acción creando experimentos emocionales: La exposición es la técnica de modificación de conducta por excelencia en el TEE, vamos a cambiar cómo te sientes cambiando las cosas que haces y no vamos a dejar nada al azar, sino que juntas/os diseñaremos situaciones a las que te enfrentarás poniendo a prueba todas la habilidades adquiridas previamente.
Vivir una vida valiosa: Lo terrible del TEE es que te atrapa en arenas movedizas de las que es difícil salir, que te mantienen atrapado, enfangada luchando con tu mundo interior mientras el resto de tu vida pasa de largo delante de ti. En esta fase final enfocamos la mirada en lo que realmente es valioso y da sentido a tu vida, poniéndote en dirección a ello sin barreras ni defensas, sin evitación.