TU RELACIÓN NO TERMINA POR QUE TENGAS MENOS SEXO

¿Tienes una relación de pareja estable en el tiempo?⁠, ¿Crees que actualmente estás promoviendo la intimidad y el sexo en tu relación?⁠, ¿Alguna vez te has preocupado de no estar teniendo suficiente sexo?⁠, ¿Alguna vez te has sentido preocupadx por que el no hacerlo tanto como antes sea porque tu pareja ya no te encuentre atractivx ?⁠

Pienso que estas son preocupaciones y preguntas que todxs nos hemos hecho alguna vez cuando hemos estado en una relación larga y consolidada. Forman parte de ella!⁠
⁠Hacerse estas preguntas es natural porque el deseo y la regularidad con la que mantenemos relaciones sexuales cambian. ⁠
Aceptar ese cambio y no olvidarnos de hacer un pequeño esfuerzo para crear intimidad, es una buena combinación para mantener tu relación saludable.⁠ No se trata de forzar nada, sino de trabajar en ello, especialmente mediante la comunicación⁠.

Más o menos todas las personas sin excepción juzgamos la fortaleza de nuestras relaciones de pareja. Evaluamos la confianza, la comunicación, la felicidad que recibimos y aportamos, si nos hace reír o mantiene nuestro interés... y por supuesto: la cantidad y la calidad del sexo.
Cuánto sexo o con qué frecuencia lo practiques con tu pareja es algo que sólo importa si a ti te importa. Es decir, no hay un baremo mediante el cual podamos decir que tenemos suficiente sexo o lo hacemos con la frecuencia necesaria. Puedes tener poco sexo y estar a gusto con ello o tener mucho y aún así sentirte insatisfechx. Depende de cómo tú lo sientas.

Es normal que el sexo cambie en una relación de pareja que se mantiene de forma estable durante años, y eso no significa que algo funcione mal. la preocupación por cuanto sexo estás teniendo causa más problemas que el sexo en sí, así que lo único que debes preguntarte (y preguntarle) es: ¿estamos bien así o queremos algo diferente?

La verdad es que la vida que vivimos hace que cada vez sea más difícil encontrar tiempo para intimar con la pareja. te sorprenderías de cual es la media de interacciones sexuales que una pareja establecida en el tiempo mantiene habitualmente: ¡2 al mes! Así que olvida forzar un mantenimiento artificial de tu vida sexual en base a unas cifras que son irrealistas y peligrosas para tu salud mental.
La clave está en saber lo que quieres y necesitas y en tu capacidad para comunicarlo. no podemos esperar que nuestra pareja nos lea la mente así que si en los últimos tiempos tienes un deseo sexual mayor, menor o hay algún tema al respecto que te preocupe, lo mejor que puedes hacer es hablarlo. Preguntas como: ¿qué puedo hacer para que te sientas más queridx o satisfechx sexualmente? ayudan, aunque algunas veces la causa de que haya poco deseo sexual no está precisamente en la cama.

 

qué es el deseo sexual?


La sexóloga Ellen Singer Kaplan definió el deseo sexual como la sensación específica que mueve al individuo a buscar experiencias sexuales o a mostrarse receptivx a ellas. El deseo sexual o las “ganas de tener sexo” es lo que nos mueve a satisfacer nuestras motivaciones sexuales y está dirigido a nuestro objeto de deseo que puede ser una persona, una fantasía, una determinada práctica sexual, una situación o una combinación de varias de estas cosas. Aunque el deseo sexual tiene un objeto, sentirlo por sí mismo ya es placentero y esto podemos experimentarlo, por ejemplo, cuando realizamos juegos de seducción, coqueteos, etc.

Como ves, definir el deseo sexual no es fácil, pues es una experiencia subjetiva y no corresponde a una respuesta fisiológica específica como sucede en las demás fases de la respuesta sexual humana. Muchas veces el deseo sexual se confunde con las manifestaciones fisiológicas de la excitación, pero estas son dos cosas diferentes y aunque a veces coinciden no tienen por que hacerlo ni darse simultáneamente. Es por ello que no podemos deducir que otra persona tiene deseo sexual sólo por las señales fisiológicas que percibimos. Únicamente podemos saber si otra persona desea tener una relación sexual si se lo preguntamos y, obviamente, nos dice la verdad.

Kaplan también nos habla de que el deseo sexual es una fase anterior a la excitación pero debería estar presente (y normalmente lo está) durante todo el encuentro sexual. Además, diferencia entre dos tipos de deseo: el deseo tipo 1 (espontáneo) y el deseo tipo 2 (provocado o reactivo).

Una última cosa importante que debes saber sobre el deseo sexual es que es modificable y entrenable. No hay nada de malo en que seas una persona poco sexual. Si tú estás bien con ello, todo está bien. Otra cosa diferente es que sientas que en los últimos tiempos tienes menos ganas de lo normal para ti y te apetezca o tengas la necesidad de aumentar la cantidad de deseo sexual que tienes. En ese caso la terapia sexual puede ayudarte. Las cosas, personas, fantasias, situaciones, etc. que consideramos eróticos van cambiando a lo largo de nuestra vida al igual que nuestro nivel de deseo sexual, así que vamos a ver a continuación cuáles son esos factores que pueden estar interviniendo.

 

CAUSAS DE LA FALTA DE DESEO SEXUAL


En el DSM-IV-TR se define el Deseo sexual hipoactivo como la ausencia o deficiencia de fantasías sexuales y de deseos de actividad sexual, provocando así un malestar acusado o dificultades interpersonales, sin explicarse mejor por los efectos fisiológicos de una sustancia, enfermedad médica o presencia de otro trastorno (excepto otra disfunción sexual).

Es por ello que entendemos que no existe una candidad normal o patológica de deseo sexual ya que lo que define el problema es el nivel de malestar que tú tengas con esta situación. Tenemos que quitarnos ya de la cabeza la idea de que existe una cantidad adecuada o normal de deseo sexual y que todo lo que esté por debajo o por encima de ello es anormal. Cuando trabajamos en terapia sexual, muchos de los problemas que se nos presentas son considerados como tales por el malestar que le producen a la persona y no por cumplir con un criterio diagnostico preestablecido. Por lo que insisto en que un nivel de deseo bajo constituye un problema cuando la persona quiere tener más deseo, y ojo que esto es muy importante porque generalmente, las mujeres que acuden a consulta por este motivo, piden aumentar su deseo sexual porque así lo requieren sus parejas y no ellas. Sobra decir que en estos casos, a priori, la intervención no es necesaria. Al menos en terapia sexual, puede que sea más acertado hacer un entrenamiento en comunicación asertiva.

Vamos a enumerar algunas de las posibles causas del también conocido como trastorno del deseo sexual hipoactivo o deseo sexual inhibido. Ten en cuenta que el bajo deseo sexual puede tener su origen también en una combinación de factores físicos, emocionales y psicológicos.

 

FACTORES HORMONALES:

Desequilibrios hormonales, como niveles bajos de testosterona en los hombres o disminución de estrógeno en las mujeres, pueden afectar el deseo sexual. Más en concreto, el estrógeno (que es una hormona clave en el funcionamiento sexual femenino) desciende significativamente durante la menopausia, lo que puede llevar a una disminución del deseo sexual. Además, algunas mujeres pueden experimentar una disminución en los niveles de estrógeno debido a condiciones médicas como la extirpación de los ovarios o la insuficiencia ovárica prematura.
Otros factores hormonales a tener en cuenta en el deseo sexual hipoactivo especialmente en las mujeres son:

  1. Otros desequilibrios hormonales: Los desequilibrios hormonales, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) o la hiperprolactinemia, pueden afectar el deseo sexual en las mujeres. Estas condiciones pueden alterar la producción y el equilibrio de hormonas sexuales, lo que a su vez puede influir en el deseo sexual.

  2. Niveles bajos de testosterona: Aunque se asocia principalmente con los hombres, la testosterona también se produce en pequeñas cantidades en las mujeres y juega un papel en el deseo sexual. Cuando los niveles de testosterona son bajos, puede disminuir el deseo sexual en las mujeres.

  3. Uso de anticonceptivos hormonales: Algunas mujeres pueden experimentar una disminución del deseo sexual como efecto secundario del uso de anticonceptivos hormonales, como píldoras anticonceptivas, parches o inyecciones. Estos métodos pueden afectar los niveles hormonales y, en consecuencia, influir en el deseo sexual.

 

Estrés y fatiga:

El estrés y la fatiga pueden tener un impacto significativo en el deseo sexual y hacer que las personas pierdan interés en el sexo, especialmente en el caso de las mujeres. Estas serían las posibles causas principales:

  1. Desregulación del eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA): El estrés crónico activa el sistema de respuesta al estrés del cuerpo, conocido como el eje HPA. Esta respuesta puede alterar la regulación hormonal, incluyendo la reducción de la producción de hormonas sexuales como el estrógeno y la testosterona en las mujeres. Estos cambios hormonales pueden disminuir el deseo sexual.

  2. Disminución de la libido: El estrés y la fatiga pueden agotar la energía y hacer que una persona se sienta cansada física y emocionalmente. Cuando estamos exhaustxs o mentalmente agotadxs, puede ser difícil encontrar la motivación y el deseo para participar en la actividad sexual. Las mujeres asumimos una serie de cargas extra a nivel físico y emocional que nuestrxs compañerxs hombres tradicionalmente no manejan, por lo que es más frecuente que este tipo de deseo sexual hipoactivo nos afecte más a nosotras.

  3. Interferencia con la excitación sexual: El estrés y la fatiga pueden afectar la capacidad de una persona para relajarse y disfrutar del momento íntimo. La mente puede estar ocupada con preocupaciones, responsabilidades y pensamientos negativos, lo que dificulta la conexión con el cuerpo y la respuesta sexual.

  4. Cambios en el estado de ánimo: El estrés y la fatiga también pueden estar asociados con cambios en el estado de ánimo, como la ansiedad y la depresión. Estos trastornos (que claramente tienen un sesgo de género) pueden disminuir el deseo sexual y afectar negativamente la satisfacción sexual.

Es importante señalar que el estrés y la fatiga no sólo afectan directamente el deseo sexual, sino que también pueden tener un impacto en otros aspectos de la vida de una persona, como la calidad del sueño, la salud física y emocional y la relación de pareja. Abordar y gestionar el estrés y la fatiga de manera efectiva a través de técnicas de manejo del estrés, como la meditación, la terapia, el ejercicio regular y la búsqueda de apoyo social, etc. pueden ser útiles para mejorar el deseo sexual y el bienestar en general.

Si sientes que el estrés y la fatiga están afectando negativamente tu deseo sexual, es recomendable hablar con un profesional de la salud, como unx terapeuta sexual o unx psicólogx, que pueden ayudarte a desarrollar estrategias específicas para abordar estos desafíos y mejorar tu vida sexual.

 

Problemas de salud:

Ciertas condiciones médicas, como enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos neurológicos, hipotiroidismo o depresión, pueden afectar al deseo sexual, y es que los problemas de salud pueden tener un impacto significativo en el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres. Desgranemos un poco más qué principales problemas médicos afectan al deseo sexual:

  1. Condiciones médicas crónicas: Enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades neurológicas, artritis, cáncer y enfermedades autoinmunes pueden afectar negativamente el deseo sexual. Estas condiciones pueden causar síntomas físicos incómodos, dolor crónico, fatiga y cambios en la función hormonal, lo que a su vez puede disminuir el deseo sexual.

  2. Dolor crónico: El dolor crónico en cualquier parte del cuerpo, como dolores de cabeza frecuentes, dolor de espalda, dolor pélvico, endometriosis o fibromialgia, puede hacer que una persona pierda interés en el sexo y experimente una disminución del deseo sexual. El miedo al dolor durante las relaciones sexuales puede generar ansiedad y tensión, lo que dificulta el disfrute del acto sexual.

  3. Salud Mental: La depresión y la ansiedad son trastornos de salud mental que pueden disminuir el deseo sexual en ambos sexos. Estos trastornos pueden afectar negativamente el estado de ánimo, la energía, la autoestima y la capacidad para experimentar placer, lo que puede llevar a una disminución del interés sexual.

Es importante tener en cuenta que el impacto de los problemas de salud en el deseo sexual puede variar de una persona a otra, por lo que siempre es recomendable hablar con un profesional de la salud que evalúe tu situación individual y pueda proporcionarte un plan de tratamiento o estrategias de afrontamiento adecuados.

 

Medicamentos:

Algunos medicamentos, como los antidepresivos, los anticonceptivos hormonales, los tranquilizantes, antihistamínicos, algunos analgésicos opioides y los medicamentos para la presión arterial, pueden tener efectos secundarios que afecten negativamente al deseo sexual.

Si estás tomando algún medicamento y experimentas una disminución del deseo sexual que te preocupa, es importante que hables con tu médicx para que evalúe tus síntomas y considere alternativas de tratamiento o ajustar la dosis del medicamento actual si es posible. Recuerda que no es recomendable modificar tu medicación sin la supervisión y el consejo médico adecuados.

 

Problemas de comunicación con la pareja:

Los problemas de comunicación, la falta de intimidad emocional, la falta de conexión con la pareja o los conflictos no resueltos pueden afectar muy negativamente al deseo sexual de unx o ambxs miembrxs de la pareja.

La comunicación abierta y sincera es fundamental para mantener una vida sexual saludable. Cuando la comunicación en la relación es deficiente, las parejas pueden tener dificultades para expresar sus deseos, necesidades y preocupaciones sexuales. Esto puede generar malentendidos, resentimientos y una falta de conexión emocional, lo que a su vez puede disminuir el deseo sexual.

La conexión o intimidad emocional es esencial para obtener satisfacción en la relación en general pero muy particularmente en lo tocante a la parte sexual. Cuando esta conexión desaparece o hay una carencia importante de intimidad emocional, puede haber una disminución considerable en la excitación y el deseo sexual. Sentirse desconectadx, distante o poco valoradx por la pareja puede disminuir de forma notoria la motivación para buscar el sexo.

Por otro lado, los conflictos no resueltos y los problemas subyacentes en la relación pueden generar tensión, resentimiento y estrés, lo que seguramente va a tener un impacto negativo en el deseo sexual de unx o ambxs miembrxs de la pareja. La presencia constante de conflictos puede hacer que una o ambas partes se sientan emocionalmente distantes y menos motivadas para participar en la intimidad sexual, pero también la superación de esos conflictos sin conversaciones aclaratorias en las que se examinen los hechos, nos hagamos cargo de nuestros errores, pidamos las disculpas correspondientes y reparemos los daños inflijidos.

Es importante que las parejas aborden los problemas de relación y trabajen juntas para fortalecer la conexión emocional y sexual. Esto puede incluir la búsqueda de asesoramiento de pareja o terapia sexual, donde se brinda un espacio seguro para abordar dichos problemas y encontrar estrategias para mejorar la comunicación, la intimidad y el deseo sexual. Además, invertir tiempo y esfuerzo en mantener la relación emocionalmente satisfactoria y en explorar nuevas formas de intimidad puede ayudar a revitalizar el deseo sexual.

 

otras causas para un deseo sexual bajo podrían ser:

  1. Experiencias traumáticas: Traumas sexuales previos, abuso sexual o violencia pueden tener un impacto significativo en el deseo sexual de una persona.

  2. Imagen corporal negativa: Sentirse incómodo con la apariencia física o tener una baja autoestima puede afectar la confianza sexual y disminuir el deseo.

  3. Estilo de vida poco saludable: El consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, la falta de ejercicio y una mala alimentación pueden afectar negativamente el deseo sexual.

Recuerda una vez más que el deseo sexual es un fenómeno complejo y está influenciado por múltiples factores, no sólo hormonales. Los aspectos emocionales, psicológicos, de relación y de estilo de vida también pueden desempeñar un papel significativo en el bajo deseo sexual. Cada individux es únicx y las causas del bajo deseo sexual pueden variar. Si estás experimentando una disminución persistente en tu deseo sexual y te preocupa, es recomendable buscar ayuda de unx profesional para una evaluación más precisa y un plan de tratamiento adecuado.

 

LO QUE NUNCA DEBES HACER SI NO TE APETECE PRACTICAR SEXO ES…


¡Practicar sexo!. Cuando el sexo se condiciona como un estímulo aversivo, puede tener un impacto negativo en la experiencia sexual y en el deseo sexual de una persona. El condicionamiento aversivo implica asociar una experiencia negativa o desagradable con una actividad específica, en este caso, el sexo. Esto puede ocurrir por diversas razones, como experiencias traumáticas pasadas, conflictos emocionales, creencias negativas sobre el sexo o dificultades en la relación de pareja.

El condicionamiento aversivo puede dar lugar a una variedad de respuestas emocionales y físicas negativas hacia el sexo, como ansiedad, miedo, repulsión o aversión. Estas respuestas pueden disminuir significativamente el deseo sexual y afectar la capacidad para disfrutar de la actividad sexual.

Es de suma importancia abordar el condicionamiento aversivo y trabajar en la resolución de las asociaciones negativas que se han establecido con el sexo, no sólo en el caso de un deseo sexual hipoactivo, sino también en otro tipo de disfunciones sexuales. Algunas estrategias comunes utilizadas en la terapia sexual para abordar el condicionamiento aversivo incluyen:

  1. Terapia de exposición gradual: Esta técnica implica exponerse de manera gradual y controlada a los estímulos que han sido condicionados como aversivos. El terapeuta puede guiar a la persona a través de ejercicios de relajación, visualización y técnicas de manejo de la ansiedad mientras se exploran sensaciones y situaciones sexuales de forma gradual.

  2. Flexibilidad cognitiva: Se trabaja en identificar y desafiar las creencias negativas o distorsionadas sobre el sexo y reemplazarlas por pensamientos más realistas. Esto implica cuestionar y cambiar las ideas negativas o irracionales que se han asociado con el sexo pero también aprender y desarrollar habilidades como la defusión cognitiva.

  3. Técnicas de afrontamiento del estrés y la ansiedad: El aprendizaje de técnicas de relajación, respiración profunda, meditación y manejo del estrés mediante el razonamiento y solución de problemas, puede ayudar a reducir la ansiedad asociada con el sexo y permitir una experiencia más placentera.

  4. Terapia de pareja: Si el condicionamiento aversivo está relacionado con problemas de relación, la terapia de pareja puede ser beneficiosa para abordar los problemas subyacentes y mejorar la comunicación y la intimidad emocional.

Si no hay problemas hormonales, médicos ni de relación que estén contribuyendo al bajo deseo sexual, y se descartan causas subyacentes, el tratamiento para elevar el deseo sexual bajo puede enfocarse en aspectos individuales y prácticas específicas. Te comento algunas estrategias que pueden ser útiles:

  1. Educación sexual: Aprender sobre la sexualidad, la respuesta sexual y la diversidad de experiencias puede ayudar a normalizar y comprender mejor el deseo sexual. La educación sexual puede incluir la lectura de libros o la realización de cursos que te ayuden a conocerte mejor y a cuestionarte muchos de los mitos y creencias disfuncionales que tenemos sobre el sexo.

  2. Cambios en el estilo de vida: Adoptar un estilo de vida saludable puede tener un impacto positivo en el deseo sexual. Mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente y reducir el estrés pueden mejorar la energía, el estado de ánimo y la salud general, lo que puede tener un efecto beneficioso en el deseo sexual.

  3. Exploración y comunicación sexual: Explorar la propia sexualidad y las preferencias sexuales puede ser útil para aumentar el deseo sexual. Es importante comunicarse abierta y honestamente con la pareja sobre las necesidades, deseos y fantasías sexuales, y encontrar formas de mantener la chispa de la intimidad en la relación.

  4. Estimulación sexual: Participar en actividades que aumenten la excitación sexual puede ayudar a despertar el deseo. Esto puede incluir el uso de juguetes sexuales, la exploración de fantasías eróticas, la práctica de juegos previos prolongados o el consumo de contenido erótico, todo ello en soledad o acompañadx (pregunta a tu psicoterapeuta).

  5. Terapia sexual: No es necesario tener un problema para ir a terapia, basta con querer trabajar en unx mismx y formentar hábitos conductuales que redunden en tu bienestar. Unx terapeuta sexual te puede ayudar a identificar y abordar factores psicológicos o emocionales que puedan estar contribuyendo al bajo deseo sexual. También te proporcionar estrategias específicas y técnicas para mejorar la excitación y el deseo sexual.

 

tu vida sexual es única y no tienes necesidad de compararte con nadie

Recuerda que cada persona es única y lo que funciona para ti puede no funcionar con otrx. Es importante explorar y descubrir qué enfoques y prácticas son más efectivos para ti. Si estás experimentando un bajo deseo sexual persistente y has descartado ya posibles causas fisiológicas, neurológicas o médicas en general, te recomiendo buscar la ayuda de unx psicoterapeuta especialidadx en gestión emocional, comunicación asertiva y terapia sexual.

La terapia sexual es un poco diferente a la terapia convencional en el sentido de que las citas que necesitamos son menos y están más espaciadas en el tiempo para que puedas practicar ejercicios que te ayuden a superar el bajo deseo sexual o cualquier otra disfunción por la que estés atravesando. Si tienes dudas, pide una sesión de valoración inicial en la que podamos evaluar el problema y para la que preparemos un plan de intervención personalizado a tu caso. Una vez lo tengas más claro tal vez te sea más fácil tomar la decisión de comenzar o no terapia sexual.

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