ANSIEDAD POR LA SALUD
Lo que anteriormente se conocía como hipocondría ha evolucionado en la nomenclatura clínica para convertirse en lo que hoy llamamos Trastorno de Ansiedad por la Salud (TAS). Este cambio no solo refleja un avance en la comprensión de los trastornos de ansiedad, sino también una modernización en las intervenciones terapéuticas. Por eso, en este post quiero explorar contigo cómo ha sido la evolución histórica de este trastorno, cuáles son los criterios diagnósticos actuales que lo definen y las estrategias de intervención disponibles desde las terapias contextuales o de tercera generación para abordar este problema. ¿Me acompañas?. Venga, pues como siempre: vamos al lío!
CÓMO HA EVOLUCIONADO HISTÓRICAMENTE ESTE PROBLEMA DE ANSIEDAD POR LA SALUD
La hipocondría ha sido descrita desde la antigüedad como una preocupación excesiva por la salud física, generalmente acompañada de la convicción de tener una enfermedad grave. A lo largo del tiempo, esta definición ha evolucionado para reflejar una comprensión más matizada de los problemas de ansiedad relacionados con la salud.
En el DSM-4 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, lo tomamos sólo como referencia), la hipocondría se reconocía como un trastorno específico, donde la persona se preocupaba constantemente por padecer una enfermedad grave, a menudo debido a una interpretación incorrecta de síntomas físicos menores o normales. Con la llegada del DSM-5, se introdujo una distinción importante entre dos trastornos diferentes: el Trastorno de Ansiedad por la Salud y el Trastorno de Síntomas Somáticos. Esta separación nos ayuda a comprender mejor la naturaleza de las dificultades que experimentan las personas que están conviviendo con estos problemas.
• Trastorno de Ansiedad por la Salud: Aquí, la persona está principalmente preocupada por la posibilidad de estar enferma, pero no presenta síntomas físicos significativos. La ansiedad surge más de la idea de la enfermedad que de los síntomas en sí. En otras palabras, el miedo a enfermar es lo que domina.
• Trastorno de Síntomas Somáticos: En este caso, la persona experimenta síntomas físicos reales que son angustiosos y difíciles de explicar médicamente. La preocupación excesiva y el malestar están más centrados en estos síntomas físicos, que pueden ser leves pero que la persona percibe como graves.
Hacer un diagnóstico diferencial entre estos dos trastornos es clave. Mientras que en el Trastorno de Ansiedad por la Salud el foco principal es el miedo a estar enfermo sin que haya síntomas físicos importantes, en el Trastorno de Síntomas Somáticos, la preocupación se centra en los síntomas físicos reales, independientemente de si se ha diagnosticado o no una enfermedad subyacente. Esta distinción es fundamental para determinar el enfoque terapéutico más adecuado para cada persona.
¿Y cuáles son los criterios diagnósticos que propone el DSM-5 para el Trastorno de Ansiedad por la Salud?
Preocupación excesiva por la salud: Ansiedad desproporcionada sobre la posibilidad de tener o contraer una enfermedad grave.
Sintomatología somática mínima o ausente: A diferencia del trastorno de síntomas somáticos, aquí los síntomas físicos son leves o inexistentes.
Comportamientos relacionados con la salud: Comportamientos excesivos (como revisar constantemente el cuerpo) o evitación (evitar visitas al médico).
Duración: La preocupación debe persistir por al menos seis meses.
No atribuible a otros trastornos mentales: La ansiedad no debe ser explicada mejor por otro trastorno, como el trastorno obsesivo-compulsivo.
Escala para Evaluar la Ansiedad por la Salud
Una herramienta rápida y sencilla para evaluar la posible presencia de TAS es la Escala de Ansiedad por la Salud de Whiteley (Whiteley Index), que consta de 14 ítems y se centra en la percepción del individuo sobre su salud y las reacciones a las sensaciones físicas. Esta escala puede ser autoadministrada y ofrece una visión general sobre si las preocupaciones por la salud podrían ser excesivas y justificar una consulta profesional al psicólogo. Te la dejo justo aquí en este enlace para que te la descargues si la necesitas.
PROBLEMAS COTIDIANOS EN PERSONAS CON ANSIEDAD POR LA SALUD
Las personas que padecen Trastorno de Ansiedad por la Salud (TAS) a menudo afrontan una serie de desafíos en su vida cotidiana que pueden afectar significativamente su bienestar y funcionamiento diario. Estos problemas suelen surgir de la preocupación excesiva por la salud y de la interpretación errónea de sensaciones corporales normales como síntomas de enfermedades graves. El análisis funcional de la conducta, una herramienta clave en las terapias de tercera generación, nos permite comprender mejor estas situaciones al identificar los antecedentes, comportamientos y consecuencias que mantienen o agravan el problema.
Vamos a verlo con una serie de ejemplos de situaciones cotidianas:
Situación 1: Revisiones constantes del cuerpo en busca de síntomas
Antecedente: La persona siente una ligera molestia en el pecho.
Comportamiento: Revisión exhaustiva del área afectada, como presionar o palpar la zona repetidamente.
Consecuencia: Temporalmente, se alivia la ansiedad al no encontrar nada anormal, pero la conducta se refuerza negativamente. A largo plazo, esto mantiene el ciclo de ansiedad, ya que cualquier nueva sensación vuelve a generar preocupación.
Situación 2: Evitación de actividades o lugares relacionados con la enfermedad
Antecedente: La persona escucha una noticia sobre un brote de enfermedad infecciosa.
Comportamiento: Evitación de lugares concurridos, como centros comerciales o transporte público, y el uso excesivo de medidas preventivas, como desinfectantes y mascarillas.
Consecuencia: Aunque la evitación reduce la ansiedad momentáneamente, a largo plazo aumenta la sensación de vulnerabilidad y la creencia de que estos lugares son peligrosos, restringiendo así la vida social y laboral.
Situación 3: Búsqueda compulsiva de información médica en internet
Antecedente: Aparece un dolor de cabeza leve e intermitente.
Comportamiento: La persona pasa horas buscando síntomas y enfermedades relacionadas con el dolor de cabeza en internet.
Consecuencia: La búsqueda intensifica la ansiedad, ya que encuentra información sobre enfermedades graves, como tumores cerebrales. Este comportamiento refuerza la creencia de estar en riesgo y puede llevar a consultas médicas innecesarias.
Situación 4: Frecuentes visitas al médico
Antecedente: La persona siente un malestar general que no puede identificar claramente.
Comportamiento: Realiza múltiples consultas médicas para buscar confirmación de que está sana.
Consecuencia: Las visitas al médico proporcionan alivio temporal, pero el patrón de buscar constantemente tranquilidad médica perpetúa la preocupación y aumenta la dependencia de la validación externa para sentirse seguro.
Como puedes ver, el análisis funcional de la conducta nos ayuda a identificar los factores que mantienen las conductas problemáticas. A través de este enfoque, se observan:
Antecedentes: Factores o situaciones que desencadenan el comportamiento, como sensaciones físicas o información externa.
Comportamientos: Acciones que realiza la persona en respuesta a estos desencadenantes.
Consecuencias: Resultados de estas acciones que pueden reforzar o debilitar la conducta.
Este análisis es crucial y todas las psicólogas y psicólogos deberíamos utilizarlo para diseñar intervenciones eficaces que aborden tanto los pensamientos y emociones subyacentes como las conductas que mantienen el problema. Por ejemplo, en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), se trabaja para que la persona acepte y maneje mejor las sensaciones físicas y los pensamientos ansiosos sin necesidad de responder realizando las conductas que hemos identificado como causantes de mantener y agravar la ansiedad. Esto por un lado; por otro ayudamos a las personas a comprometerse con acciones que reflejen sus valores, en lugar de sus miedos.
Estos problemas cotidianos y las situaciones específicas planteadas, resaltan la importancia de un abordaje terapéutico que no solo trate los síntomas de ansiedad, sino que también aborde las conductas que mantienen el trastorno. Con intervenciones adecuadas, es posible reducir la interferencia de la ansiedad por la salud en la vida diaria y mejorar significativamente la calidad de vida de las personas afectadas.
CONSEJOS PARA MANEJAR LA ANSIEDAD POR LA SALUD EN CASA
Manejar la ansiedad por la salud desde casa puede ser un reto, pero hay varias estrategias que pueden ayudar a reducir la preocupación excesiva y mejorar tu bienestar general. Estos son algunos consejos prácticos que puedes poner en marcha, pero recuerda: no tienes que pasar por ello en total y absoluta soledad. Los y las profesionales de la salud mental estamos para acompañarte en este proceso ofreciéndote una metodología probada y basada en la evidencia que te ayude a transitar por este camino de una manera más rápida, monitorizada y sin tanto sufrimiento.
Practica la atención plena (Mindfulness): Dedica unos minutos al día a ejercicios de atención plena, como la respiración consciente o la meditación. Esto te ayudará a mantenerte presente en el momento y a observar tus pensamientos y sensaciones sin reaccionar de forma impulsiva. El mindfulness es una herramienta poderosa para reducir la tendencia a centrarte en tus preocupaciones sobre la salud.
Establece límites en la búsqueda de información médica: Es fácil caer en la trampa de buscar síntomas en internet cada vez que sientes algo inusual en tu cuerpo. Sin embargo, esto puede alimentar tu ansiedad. Intenta limitar el tiempo que pasas buscando información médica en línea. Si sientes la necesidad de investigar, establece un tiempo específico y corto para hacerlo y luego distráete con otra actividad.
Crea una rutina de autocuidado: El autocuidado es fundamental para manejar la ansiedad. Dedica tiempo a actividades que disfrutes y que te ayuden a relajarte, como leer, caminar, escuchar música o hacer ejercicio. Mantener una rutina de sueño adecuada, una alimentación balanceada y ejercicio regular también puede tener un impacto positivo en tu salud mental.
Reformula tus pensamientos ansiosos con una base realista (flexibilidad cognitiva): Cuando sientas que la ansiedad por la salud comienza a tomar el control, trata de desafiar esos pensamientos. Pregúntate si existen pruebas reales que sustenten tus preocupaciones y considera otras explicaciones menos alarmantes para tus síntomas. A veces, simplemente etiquetar un pensamiento como “ansioso” puede ayudarte a distanciarte de él y reducir su impacto.
Conéctate con las demás personas: Hablar con alguien de confianza sobre tus preocupaciones puede ser un alivio. A veces, compartir tus miedos con amigos o familiares puede ayudar a ponerlos en perspectiva. Sin embargo, asegúrate de que estas conversaciones no se conviertan en una búsqueda constante de tranquilidad, ya que esto puede perpetuar el ciclo de ansiedad.
Rutinas valiosas: Organiza tus días con actividades significativas que te mantengan enfocadx en tus metas y valores. La ocupación en tareas que te importan puede disminuir el tiempo y la energía que dedicas a preocuparte por tu salud y mejorar significativamente tu vida en general.
CUÁNDO CONSULTAR A UN PROFESIONAL DE LA SALUD MENTAL?
Aunque estos consejos pueden ser útiles para manejar la ansiedad por la salud por ti mismo, por ti misma, es importante saber cuándo es el momento de buscar ayuda profesional. Deberías considerar consultar con un psicólogo o psiquiatra si:
La preocupación por tu salud está interfiriendo en tu vida diaria: Si la ansiedad afecta tu capacidad para trabajar, estudiar, o disfrutar de tus relaciones y actividades habituales, es una señal clara de que necesitas ayuda.
Estás evitando situaciones o lugares por miedo a enfermar: Si estás limitando tu vida social o laboral debido a un temor constante de enfermar, esto podría indicar un problema más serio.
Sientes que necesitas buscar constantemente la opinión de médicos o someterte a pruebas médicas: Si tus visitas al médico o las pruebas diagnósticas se vuelven frecuentes y no consiguen aliviar tu ansiedad, podría ser útil trabajar en esto con un profesional.
La ansiedad se ha vuelto persistente y abrumadora: Si sientes que no puedes gestionar con normalidad tus pensamientos ansiosos, y estos persisten a pesar de tus esfuerzos por manejarlos, buscar ayuda profesional puede ser un paso crucial para tu bienestar.
Recuerda que buscar ayuda no es señal de que seas débil o vulnerable. Más bien es un signo de fortaleza y un paso positivo hacia una mejor salud mental. Un profesional de la salud mental puede ofrecerte las herramientas necesarias para gestionar la ansiedad de manera más eficaz y mejorar tu calidad de vida.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS UTILIZADAS
American Psychiatric Association (APA). (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) (5ª ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
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Caballo, V. E., Salazar, I. C., & Morán, C. (2010). Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta (2ª ed.). Madrid: Pirámide.
Baños, R. M., & Botella, C. (2010). El tratamiento psicológico del trastorno de síntomas somáticos. Psicothema, 22(4), 593-599.